16/6/10

9 días de guerra en Facebook


Hasta el 4 de julio se presentó en el foro Sor Juana de la UNAM. Un montaje polémico, vertiginoso y abrumador que, a pesar de su complejidad, se confirmó como un reto lúdico para el espectador.

 Aquí algunos enlaces que podrían hablar con más objetividad. En primer lugar una nota de Ángel Vargas en La Jornada donde arriesga las primeras interpretaciones sobre la obra.

15/6/10

CRISIS POLÍTICA Y TEATRAL EN LOS 70’S

El extensionista, de Felipe Santander
Antecedentes
Para hablar de crisis tendríamos primero que hablar de auges, y México tuvo uno muy significativo en el siglo XX. Se le conoce como el Milagro Mexicano porque constituyó el periodo de mayor crecimiento económico y cultural desde la Indpendencia. No nos detendremos demasiado en él, pero consideremos algunos aspectos: abarca desde fines del sexenio de Manuel Ávila Camacho (1940-46) hasta los primeros años de Díaz Ordaz (64-70), aunque los cimientos fueron puestos –hay que decirlo– con las expropiaciones del petróleo y los ferrocarriles, “sangre y arterias” del desarrollo venidero, por el presidente Lázaro Cárdenas. En términos generales, el Milagro Mexicano hizo nacer el sistema de salud y seguridad social, conectó todos los rincones del país con carreteras y telecomunicaciones, y otorgó estabilidad a la economía consiguiendo para la población un bienestar que no se conocía hasta entonces. Hoy podríamos decir que ese cuarto de siglo fue algo así como el “vellocino mítico” de un México milagroso (Montaño, 1988), en el que precisamente surgió uno de los momentos más privilegiados en la expresión teatral del siglo XX. En ese periodo que, en nuestra materia, abarca de 1946 (año de la fundación del INBA) a 1973, (momento del cisma en la UNAM) el milagro –acaso más modesto– consistió en el surgimiento de algo que al fin podría llamarse Teatro mexicano.
     Hasta entonces criticado por falta de identidad propia (quizás porque nadie tomaba en serio al género chico), la estabilidad y empuje de la sociedad del medio siglo respaldó la posibilidad de experimentar y reorientar las formas dramáticas y escénicas nacionales; hago el distingo entre dramático y escénico porque precisamente en esa época surgen dos visiones del fenómeno teatral que no se confrontarán sino hasta la década que nos corresponde estudiar: nos referimos a la disputa entre directores y dramaturgos por la preeminencia de una u otra perspectiva del teatro: es el naciente debate entre el que ve al teatro como desprendimiento de la literatura y quien lo entiende desde su sentido espacial y convivial.